Old Providence y Santa Catalina, tienen una historia apasionante y agitada. Es increíble que estas pequeñas islas posean tanta historia. Los primeros asentamientos ocurrieron hacia 1629 por puritanos ingleses pero cambiaron de manos frecuentemente durante los siguientes 200 años.
Españoles, ingleses y holandeses se disputaron su posesión. También fueron ocupadas y asediadas por piratas, como Mansvelt, Morgan, Louis Aury, quien fue el que se encargó de el dragado del canal entre las dos islas, hoy en día unidas por el puente flotante, El Puente de los Enamorados.

 

 
 

El bucanero Henry Morgan hizo de Santa Catalina su base durante sus años más activos de piratería y algunos de sus tesoros, se dice, están enterrados en sus montañas. Algunas ruinas de este agitado período permanecen en el Fuerte Warwick, donde se pueden encontrar varios cañones, bajo los palos de mango y la exuberante vegetación de Santa Catalina. Las islas forman parte de la República de Colombia desde 1822.

Hasta las primeras décadas del siglo XX las islas permanecieron relativamente aisladas de la Colombia continental, conservando tradiciones propias del Caribe Británico. En 1953 la vecina isla de San Andrés fue declarada puerto libre y se inició la denominada “colombianización” de las islas que buscó la integración de éstas al Estado colombiano mediante la aculturación de su población nativa a través de la migración masiva de colombianos continentales que trajo consigo graves consecuencias aun presentes en la realidad de San Andrés.

Aunque Providencia no estuvo exenta de estos procesos, por su ubicación más alejada pudo mantener su identidad y la autonomía de sus habitantes nativos sobre su territorio.

 

Hoy en día los habitantes de Providencia aun practican y dependen de actividades tradicionales como la pesca artesanal y la agricultura, esto aunado al empleo estatal y el turismo (buceo y ecoturismo) que ha cobrado gran fuerza en los últimos años.
Es de resaltar que hace más de veinte años, sectores de la sociedad isleña providenciana iniciaron un proceso por la búsqueda de un desarrollo sostenible para las islas que permitiera la conservación de su patrimonio natural y cultural. Uno de los resultados de este proceso fue la declaración del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina como Reserva de la Biosfera “Seaflower” por la UNESCO en el 2001.